Ya desde la primera entrevista me dió la sensación que Rosa y Alberto iban a ser una pareja con la que todo sería fácil y divertido. En la preboda ya lo tuve claro, al rato de estar con ellos era como si fuésemos amigos de toda la vida. Por eso la boda ha sido lo que me esperaba, como estar en familia y disfrutar de su compañía al mismo tiempo que trabajaba. Esa es una de las razones por las que después de 12 horas con el equipo a cuestas y mucho cansancio acumulado, todavía me dió pena cuando me marché de allí. Pero también porque el beso de despedida de Rosa y el abrazo de Alberto son de los que sabes que no mienten, que te agradecen de verdad lo que has hecho por ellos y que eres algo más que un fotógrafo que hace un trabajo digno y aséptico. Por todo ello solo puedo darles mis más sinceras gracias por habérmelo puesto tan fácil, por hacerme sentir que este trabajo es lo que yo había soñado.
No sé si en Tanzania podréis ver estas fotos, pero os las dedico con todo mi cariño. Cuidaos mucho y volver enteros, que todavía nos queda trabajo por hacer!!!









































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