A veces sucede que alguien se pone en contacto conmigo y me cuenta cosas que rápidamente llaman mi atención , este fue el caso de Arancha y Victor.
Su boda no la fotografié yo y, lamentablemente, no quedaron satisfechos con el trabajo del fotógrafo encargado de inmortalizar ese importante día en sus vidas.
Arancha me contó que se querían quitar el mal sabor de boca y que para ello estaba dispuesta a intentar lo que fuera para lograrlo. Doy fe que lo consiguió.
La ilusión que pusieron fue tanta, que no solo consiguió los permisos para poder hacer fotos en el restaurante y la catedral donde se casaron, sino que hasta el tiempo nos regaló el mejor día posible para que pudiéramos hacer fotos en exteriores sin que Arancha pasara frío, con un traje de novia previsto para el verano. Casi en Noviembre y en Burgos!. Esto me demuestra una vez más que cuando se hacen las cosas con ilusión, el universo se pone de nuestra parte.
Afortunadamente el resultado ha sido lo que ellos esperaban y yo me alegro enormemente haber podido ayudar a esta encantadora pareja a que se sacaran esa espina. Porque si no hubieran tenido el valor de hacer es esfuerzo que han hecho, se les habría quedado clavada para siempre.
Gracias chicos por confiar en mi y brindarme la oportunidad de hacer algo diferente y original. Cuidaos mucho!





















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