Esta ha sido la boda más multicultural y caótica, en el buen sentido, de cuantas he hecho. Si no recuerdo mal, y perdón por si me olvido de alguno, han asistido personas de distintos rincones de España, Italia, Gran Bretaña, Filipinas, Kuwait, Estados Unidos y Canadá. El lugar donde Joanna y Domy decidieron juntar a tantos invitados es un pueblecito asturiano precioso, Soto de Agues, enclavado entre montañas y cuya belleza me cautivó desde el primer día.
La boda yo creo que es de las que permanecerá en la memoria de todos durante mucho tiempo. No solo por todo lo que vivimos y “convivimos” con la familia de Domy, que ya querían incluso que nos fueramos con ellos a visitar Calabria, y con la de Joanna, que nos han tratado como si también fuéramos familia, sino porque nunca he vivido tan intensamente una boda ajena a mi familia. Quizá porque hemos pasado varios días con ellos antes y después de la boda, porque el buen recuerdo de la preboda de Londres todavía está presente en mi memoria, o simplemente porque Joanna y Domy son una pareja excepcional y de las que se hacen querer.
Una curiosidad. No sé si en toda Italia, o es específico de Calabria, el novio lleva un ramo y la novia otro que se intercambian en la iglesia, pasando a ser el que porta el novio el que acaba la boda en manos de la novia.
Ya me dijo Domy que me esperan en Londres cuando nazca su primer hijo, así que esta vez me va a dar menos pena despedirme de vosotros. Os deseo toda la felicidad del mundo, a vosotros y a vuestras familias. Cuidaos mucho!!. Besos y abrazos!
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