Esta preboda me hacía mucha ilusión porque ha sido la primera que hago fuera de España y la experiencia no ha podido ser más satisfactoria.
Joanna es española, de padre asturiano y madre filipina, lo que hace que sus facciones dejen entrever esos rasgos asiáticos que dulcifican su rostro. Domenico es italiano, calabrés de pura cepa, un genio de la cocina y el vino italiano y que es capaz de hacer que una humilde pasta sepa a gloria.
Londres es la ciudad en la que no solo viven y trabajan, sino la que el destino escogió para que se encontraran el uno al otro. Por ese motivo no les importó que visitáramos los lugares más típicos, a los que ellos lógicamente raramente van, como homenaje a la ciudad donde se conocieron y en la que la chispa saltó. Hasta allí me desplacé para disfrutar de un fin de semana de lo más intenso, tanto desde el punto de vista profesional como humano. Si me hubieran querido tratar mejor ya tendrían que haberme adoptado. Realmente se han desvivido por hacer que me encontrara a gusto y doy fe que lo han conseguido. No solo me abrieron la puerta de su casa sino que también la de sus corazones. En el mio ellos ya tienen un rinconcito. Consiguieron que de apenas conocerles por unos pocos correos electrónicos, a que les echara de menos cuando me marchaba hacia el aeropuerto. Menos mal que todavía nos queda la boda en ese pueblecito asturiano que por unos días reunirá gente de varios países para celebrar la felicidad de esta excepcional pareja. Y por supuesto no dudéis que cuando vuestros hijos vengan al mundo, allí volveré para inmortalizar esos recuerdos.
Os dejo con las fotos que, como fotógrafo que soy, creo que valen más que mil palabras. Muchas gracias chicos por todo, tenéis un amigo en España para lo que queráis. Cuidaos mucho!!!!





































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